sábado 23 de julio de 2011

A 35 años del asesinato de Santucho

El 19 de Julio de 1976 fue asesinado en su domicilio Mario Roberto Santucho, el “Roby”, principal dirigente del PRT-El Combatiente y fundador del ERP. Surgido a la vida política desde la Universidad de Tucumán, se acercó al proceso revolucionario como la mayoría de los jóvenes de esa época, impactado por la revolución cubana.

En 1961 se fundó el FRIP (Frente Revolucionario Indoamericano Popular) del cual sería su máximo referente. En 1965 unificó a este grupo con Palabra Obrera de Nahuel Moreno, creando el Partido Revolucionario de los Trabajadores, PRT.

Está experiencia, que duró 5 años, estuvo cruzada por la presión que ejercía sobre la vanguardia el intenso proceso revolucionario mundial, en especial la experiencia cubana y vietnamita, provocando permanentes debates acerca de las tácticas políticas y el método para la construcción del partido.

La “manera” cubana de llegar al poder influenció de tal forma sobre el PRT, que impulsó a Santucho a sacar conclusiones diferentes a las de Moreno, jerarquizando las acciones ejemplificadoras llevadas adelante por pequeños grupos armados en desmedro del trabajo “gris y cotidiano” sobre la clase obrera.

Por esa razón Santucho rompió con el grupo de Moreno, constituyendo primero el PRT-El Combatiente y después el Ejército Revolucionario del Pueblo, ERP. Moreno continuó utilizando el nombre de PRT, pero con el aditamento de “La Verdad”, el nombre de la publicación que editaba su partido. El PRT-ERP fue ilegalizado en 1973, el mismo año que rompe con la IV Internacional.

Debido al impulso monumental de la revolución cubana y al prestigio de Fidel y del Che, Santucho terminó arrastrando a los mejores cuadros del partido, dejándole a Moreno un pequeño núcleo de universitarios, con los cuales construyó después el PST y el MAS, los antecesores de CS y otros partidos que se reivindican morenistas.

Los cuadros obreros del PRT-ERP adhirieron fervorosamente a la teoría del “foco” guerrillero, llevando hasta el final esta experiencia en todo el país, pero principalmente en la zona de Tucumán, donde cayeron varios de los dirigentes que habían formado parte de la organización fundada por Nahuel Moreno.

Más allá de que el PRT-ERP continuara realizando trabajos políticos en las fábricas, donde llegó a tener cierta influencia, el centro de su accionar no pasaba por allí sino por desarrollar la guerra de aparatos que emprendió contra el estado burgués, una pelea desigual que obligó a Santucho a concentrar todas sus energías en librarla, abandonando en los hechos la pelea por la dirección del movimiento obrero.

La aventura guerrillera le sirvió a la burguesía para utilizarla como excusa para reprimir y liquidar a lo mejor de su vanguardia, primero desde las acciones paramilitares de la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) que fundaron Juan Domingo Perón y López Rega y más tarde con el despliegue de los grupos de tareas de la dictadura procesista.

No cuestionamos a Santucho desde el pacifismo o el electoralismo que caracteriza al conjunto de las fuerzas que se reclaman del trotskismo. Somos fervorosos defensores de la política de autodefensa obrera y consideramos que los partidos revolucionarios deben alentar todo tipo de tácticas tendientes a desarrollar esta línea, ya que la clase obrera debe poner en pie sus destacamentos de combate para consumar la revolución y de defenderla.

Criticamos al heroico luchador que dio su vida por el ideal revolucionario porque en vez de poner al ERP al servicio de esta perspectiva, ubicó a la construcción de su “ejército” como el centro único de la estrategia partidaria. La historia de las revoluciones demostró que sólo el movimiento de masas en lucha es capaz de derrotar a los ejércitos más poderosos, como sucedió en Vietnam.

Todas las tácticas, aun las foquistas, pueden ser eficaces si se subordinan a este objetivo estratégico. Sino, como le pasó Santucho, terminan transformándose en escollos para la revolución.

Más allá de estas diferencias y del debate que continuaremos realizando con las posiciones que sostenía el “Roby”, desde nuestro partido le rendimos un homenaje sincero porque lo consideramos un héroe de la clase obrera y el pueblo argentino y latinoamericano, un héroe que las futuras generaciones deberán reconocer como tal. ¡Compañero Santucho hasta la victoria!

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